martes, 30 de septiembre de 2008
BALT, INAS
Y quién recuerda si un día lloramos?.
Los muros del laberinto están gastados
tallados de tanto usarlos para orar.
Sexo que desprecia su geografía.
Isla perdida. Lesbos soñada.
Especies bifurcadas por mítico dios.
Ella reconoce mi territorio
como su reino.
La estirpe anhelada.
Boca amoldada en su concavidad.
Anagnórisis.
No hay invasor que contamine
con su simiente
ni extraño que pìse nuestro rosal.
Somos Una. Entera. Suya. Real.
Mia. Verdad.
sábado, 27 de septiembre de 2008
LAS GUERRAS QUE NUNCA SE GANAN
Su nombre sentaba miedo.
Sus pasos quemaban el suelo que pisaba.
Y se pudre su carne
antes de obituar. Hiede.
Y ese hedor lacera nuestros pulmones
cancerosos de respirar su aire.
¿Quién quemó la luz en plena aurora?
El perro llora afuera.
El miedo vive bajo una taza.
Se revuelca en las alfombras
y come de nuestro plato.
El llanto es silencioso e inverso.
Lloramos hacia a dentro
no es permitido hacerlo fugar.
Todo huele a él.
Aire viciado.
Y somos pedazos con piernas que caminan
y brazos que no abrazan.
Se arrastra el signo de la vergüenza.
Del golpe que rompe una pared
y destruye un rostro.
Sus pasos quemaban el suelo que pisaba.
Y se pudre su carne
antes de obituar. Hiede.
Y ese hedor lacera nuestros pulmones
cancerosos de respirar su aire.
¿Quién quemó la luz en plena aurora?
El perro llora afuera.
El miedo vive bajo una taza.
Se revuelca en las alfombras
y come de nuestro plato.
El llanto es silencioso e inverso.
Lloramos hacia a dentro
no es permitido hacerlo fugar.
Todo huele a él.
Aire viciado.
Y somos pedazos con piernas que caminan
y brazos que no abrazan.
Se arrastra el signo de la vergüenza.
Del golpe que rompe una pared
y destruye un rostro.
viernes, 12 de septiembre de 2008
GOHO IAD
El tren de las soledades pasó. Ya tiene como siete meses. Va muy lejos, pero aún puedo percibir su olor que encanta y asquea a la vez. Los rieles todavía estan calientes. Perdura ese aroma que no se fundirá ni el aire ni en el suelo. Sus vagones iban calladitos. No como los demás. Parecía como que iban a un sepelio. Uno tras otro cuidandose las espaldas oxidadas, con la cabeza baja como quien se resigna a partir, a ir al matadero despues del brutal convencimiento de que será maravilloso el encuentro con el descanso postrer.
Yo lo vi pasar. Lloraba en silencio y nunca dijo una palabra. Parecía que flotaba. No lo abordé. No quise más soledades, pero al irse me sentí vacía al llevarse la mía...
Yo lo vi pasar. Lloraba en silencio y nunca dijo una palabra. Parecía que flotaba. No lo abordé. No quise más soledades, pero al irse me sentí vacía al llevarse la mía...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)