I
Ya me había parecido esto impuro, aún así me arriesgué a perder la virginidad. Las cartas a Tesalia me hacían pensar en un enfisema.
Después de pasado un buen tiempo esa era la noche adecuada. Todo estaba dispuesto: Las luces, la música, la compañía adecuada al momento ajustándose a la medida de la concavidad húmeda y perfumada.
El incienso flotaba por todas partes. Eso me daba la sensación de complicidad. no sería tan evidente la pérdida ni los rastros de lo que buscaba abandonar.
Tiempo atrás ya lo había intentado, pero no tenía el valor de ahora que me inyectaban las paredes húmedas por el calor, la finura de quien lo haría conmigo ni la suavidad de sus palabras. Antes había dolido, incluso tuve un pequeño sangrado que aminoré con hielo colocado en la frente. El susto me tuvo indecisa por años, pero ésta era la noche indicada, la especial. Sentía un deseo y una urgencia de tenerlo dentro, sentir su calorcito azucarado que penetraba por los poros de mi cuerpo que transporta a las mil y una noches, a una tierra salvaje de géiseres almizclados, de peces volátiles a flor de piel y de espaldas, en la cual me recorría una sensación de caricias en noche de lluvia en el cuarto de un hotel lejano y silencioso.
II
Lo tomé entre mis dedos, lo acaricié lentamente, crucé miradas de aceptación masculina. El me sonreía como quien ve con lascivo deleite morder una fresa cubierta con chocolate o una crema chantillí sobre una cereza.
Gemí al sentirlo en la orilla de mis labios...
Pasaban por mi mente mil pensamientos a la velocidad de la luz. Que contestaría para Tesalia? Cómo podría sobrevivir después sin aquel acto? Me volvería adicta a el? Me volvería a sangrar?...
Era necesario hacerlo y me sentí a gusto.
Lo introduje lento con lujuria deliciosa y suspiré...aspiré. Lo subí... -arriba, arriba...ahhh- el gemía. Lo saqué.
Nada era tan placentero como aquello. Casi me desmayo del rico placer.
El me tomó tiernamente por la cintura y besó mi frente en complicidad. Al fin... había perdido mi virginidad pulmonar con un cigarrillo Marlboro... él sonreía satisfecho.
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